Una odisea

Crecí rodeada de balones, guayos y guantes de arquero, mis primeros pasos prácticamente los di bajo un arco, y he aprendido tantas cosas del fútbol, que precisamente fue eso lo que me motivo a compartir mis experiencias y opiniones, por medio de relatos cortos que serán plasmados en viviendo con un balón.

El fútbol siempre fue un eje central en mi familia, recuerdo un sinnúmero de momentos de mi niñez en los que un balón estuvo presente, así como otro tanto en el que fue el tema de conversación durante la cena; términos tales como borde externo, mano a mano, fuera de lugar, cortar centro, achicar el ángulo, y las 16 con 50, hacían parte del repertorio familiar. Amaba los momentos en los que me encontraba frente al arco viendo a mi papá entrenar, sin importar la hora, y ansiosamente esperar que finalizará para que me diera una pequeña clase de fútbol. Jamás pensé que en algún momento la atracción por ese objeto redondo iba a ser tan fuerte, que cambiaría mi proyecto de vida.

Aunque suene irónico, me molestaba mucho cuando la gente me preguntaba si yo no jugaba fútbol, teniendo un papá como él, pero luego de pasar por 3 deportes diferentes aprendí a lidiar con eso. Después de haber estado tantos años relacionada con el ámbito futbolístico, fue solo hasta que hice equitación, salto, 6 años, luego 4 años de voleibol piso y playa 2 años, que me di cuenta que eso que buscaba siempre lo había tenido frente a mis ojos.

Cuando decidí jugar al balón pie, ya a mis 17 años y justo después de una cirugía de rodilla, supe que sería comenzar una carrera contra el tiempo. El hecho de tener que empezar desde cero, adaptar mi cuerpo a una nueva disciplina y además con expectativas sin límite alguno; fue lo que me mostró que esta decisión me traería más de una enseñanza y sorpresa. A lo largo de este camino, he logrado encontrarme como deportista y aceptarme como tal, también aprendí a moldear mi vida con el único fin de que cada mínimo detalle sea en pro de mi desarrollo como futbolista.

Como les comenté he pasado por varios deportes maravillosos, pero el fútbol, especialmente el arco, tiene algo diferente; quizás sea la mezcla de contradicciones y sensaciones las que lo hacen único y especial. Por un lado, el silencio abrumador y  la soledad confusa, pero por el otro, los instantes de felicidad absoluta de atajar un balón al que parecía imposible llegar y que luego te saca sonrisas que solo uno puede entender. En fin, son esas y otras cosas más, las cuales debo confesar me resultan muy difíciles de describir, las que me conquistaron.

He contado con la suerte de tener muchas puertas abiertas en el mundo del fútbol gracias a mi padre, pero también ha sido labor mía no cerrarlas. Antes de partir para Estados Unidos, pagando mis estudios con el fútbol, tuve la inigualable oportunidad de entrenar con los equipos masculinos desde sub 15 hasta unos días con la profesional del Atlético Bucaramanga (John Fredy Vanstrahlen), Deportivo Cali (Jorge Rayo) e Independiente Santa Fe (Heriberto Nino). Aunque al comienzo fue una situación peculiar tanto para ellos como para mí, después de un tiempo, ellos me brindaron su apoyo y respaldo al igual que yo a ellos; hasta el punto en que poco a poco lograron hacerme sentir como parte de su equipo, situación que no esperaba. Todos los días aprendía algo nuevo de los Profes y jugadores, así fuera jugando al bobito, tenis futbol o cuando me metían 20 minutos en partidos amistosos. Además mi abuelo  Horacio Arteaga,  por parte de mi mama Mónica, quien era entrenador de arqueros del Portuguesa FC, y en su momento también fue arquero,  se vino de Venezuela 2 meses a entrenar conmigo todas las tardes después del colegio.

Viví momentos muy especiales como deportista, me comí todos los goles que se puedan imaginar, pero también tuve atajadas que me hacían sentir como si estuviera en el Bernabéu jugando una final, cosas que marcaron esa primera etapa de mi camino por el futbol. Siempre estaré muy agradecida con estas instituciones y en especial a con los Profes que mencioné, porque, aparte de todo lo que aportaron a mi proceso como deportista, hicieron algo que muy pocos clubes de ese prestigio harían, en especial en nuestro país.

#AbrazoDeAtajada

7 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Juan Camilo dice:

    Muy bien Vanessa. Seré un lector habitual de este nuevo blog para el que también te entrenaste fuertemente desde Brasil 2014.
    Proyectas una muy buena carrera deportiva y profesional.
    Un abrazo.

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  2. José arroyo dice:

    Excelente 👍👍👍👍

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  3. Gilbert Ivan dice:

    Muy buena nota

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  4. Alejandro Matiz R dice:

    Muy bueno este post. Interesante conocer este tipo de experiencias y vivencias. Soy hincha del América y Oscar Córdoba lo admiro. Ahora ver algo de su familia es interesante, pues son modelos a seguir.
    Devuelvo el abrazo de atajada

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  5. Margarita Rosa Barrera dice:

    Muy bien Vanesa. Eres un ejemplo de perseverancia y dedicación

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  6. lian dice:

    Te felicito, ante todo por la disciplina y la desicion de empezar por el deporte mas bonito, y tambien por ponerle la cara a la sociedad que no nos ven como futbolistas, te felicito de corazon y como tu decis #abrazodeatajada

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  7. Carolina dice:

    Felicitaciones por este nuevo logro, ganado con tu esfuerzo y profesionalismo; en casa tienes un gran ejemplo de disciplina y perseverancia que junto a tu talento te llevarán a escribir tu propia historia. Bendiciones para ti y toda tu familia.

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